Cuidado con aquello que deseas… porque puedes conseguirlo
Hagamos un ejercicio…
Imagina que en este preciso momento tienes la oportunidad de hacer realidad todo aquello que deseas…
Después de esa lista o “gran lista”, te invito a que seas consciente de que vives en un mundo real, regido por un tiempo, espacio y ciertas características las cuales no podemos romper, brincar o violar, ya que de lo contrario, el resultado sería muy catastrófico.
Piensa nuevamente en “aquello que deseas”…
Inevitablemente, reconsideraste tu lista… perteneces a este mundo, no a otro con diferentes características, aquí estas y donde estás debes respetar lo que se te ofrece.
Vuelve una vez más a tus deseos… ¿te permiten ser más grande de lo que ya eres? ¿te consolidan como ser humano en evolución? ¿cumplen con tu proyecto de vida, misión o sentido de vida?
Si no es así, aún es tiempo de poder reconsiderar, modificar, sustituir, olvidar y colocar nuevos.
Ahora, por último… de esos deseos que te quedaron, sé sincero contigo mismo(a) y respóndete… ¿estás apto(a) para poder llevar a cabo lo que deseas? ¿posees las cualidades, aptitudes y habilidades, así como recursos necesarios para enfrentar el resultado de tus deseos?
Si tu respuesta es sí… no olvides que un gran don o talento conlleva una gran responsabilidad.
Si tu respuesta fue no… no te preocupes, tal vez son sólo ideales que no debes dejar morir, fantasías que son buen combustible para hacer la vida más llevadera.
Noche Buena… Navidad… unión de seres humanos con diversidades diferentes de satisfacer necesidades muy propias, creyendo que tienen necesidades en común.
Diciembre… mes de paz, alegría, amor… aunque son las caretas de tanto vacío, nostalgia, incertidumbre, tristeza, melancolía, sed.
Pastorelas, nacimientos, arbolitos de Navidad, regalos… seres humanos que intentan satisfacer la insatisfacción perenne, que jamás muere, porque no conocemos lo que en realidad deseamos.
Tiempo de deseos…
Tiempo de pensar aquello que deseamos…
Tiempo de interrogarnos el para qué lo deseamos…
Tiempo de aceptar que el desear jamás quedará satisfecho, ya que deseamos lo perdido… aquella primera relación de amor, aquel instante de omnipotencia, aquel momento histórico donde todo lo anhelado, deseado… se podía hacer realidad.
¡Cuidado con lo que deseas… porque puedes conseguirlo!









