“¿Quién te ata… quién te limita… quién te controla?”
Es muy interesante observar el comportamiento del ser humano… ¿por qué?… porque en muy pocas ocasiones demuestra la capacidad de aceptar sus propios errores, sus propias fallas, aquello que realiza fruto de sus pensamientos y palabras, pero que al final de cuentas, le demuestran que estuvo equivocada la decisión tomada.
Al principio de nuestra existencia tenemos que estar en constante lucha entre ese “narcisismo primario” –yo, primero yo y luego yo- dando paso al “narcisismo secundario”, en el cual podemos y debemos tomar en cuenta a los demás, ya que sin ellos no lograríamos nuestra propia individualidad. Sólo con el otro, junto al otro es como logramos identificarnos como lo que somos, quienes somos, lo que seremos… el otro es mi modelo, mi objeto, mi figura auxiliar, mi oponente, pieza importante en mi proyecto personal de vida.
El ser humano que hoy conocemos, nuestros padres, hermanos, familia, amigos, compañeros y todos aquellos individuos con los que interactuamos constantemente, en el ejercicio diario de la cotidianidad, son claros ejemplos de aquellas introyecciones recibidas e integradas desde los primeros años de nuestra infancia. Así que al haber recibido la “impronta” de tantas figuras significativas en nuestras vidas, hoy somos producto de todos aquellos que tuvieron que ver con nuestra existencia, querámoslo o no, caminamos a la sombra de vestigios primitivos y arcaicos.
Amable lector, en alguna ocasión te has preguntado… ¿Quién te ata? ¿Quién te limita? ¿Quién te controla?
¡Eureka!… sorpréndete… ¿deseas conocer?…
¿Quién te ata?… tus pensamientos. ¿Te has dado cuenta que muy poco acontece en la vida real de lo que anteriormente habías pensado? Ya lo decía René Descartes… “cogito ergo sum” (pienso, luego existo), y vaya que tenía razón, creamos nuestra realidad desde nuestros pensamientos, en torno a lo que decidimos pensar y desde el cómo lo pensamos. Así que cuidado con lo que se piensa, con todo aquello que creamos antes de que sea tangible y real… ya que la realidad es una clara imagen de nuestros pensamientos.
¿Quién te limita?… tus miedos. Los miedos son sensaciones de angustia introyectadas desde antaño, reales o imaginarias. Tememos aquello que nos han dicho que debemos temer, pero… ¿qué pasa cuando tomamos la decisión de enfrentar esos miedos?… el miedo cesa, desaparece y/o en el mejor de los casos podemos controlarlo debido al conocimiento de ese objeto el cual habíamos revestido de una angustia interna, inexplicable, terrorífica o castrante. En ocasiones el miedo nos impide concientizar lo grandes que somos, ya que dicho miedo, se encarga de nublarnos tal visión.
¿Quién te controla?… tus creencias. Dime en qué crees y así mismo te diré cuáles son tus ataduras, tus límites. Por desgracia conocemos un sinfín de creencias, de todo tipo, religiosas, políticas, educativas, sociales, sexuales, gastronómicas y muchas otras casi “impensables e imposibles” de llevar a cabo, pero al fin, “ataduras”; algunas ya no son necesarias, otras necesitan ser modificadas y otras tantas sólo están porque nadie se ha atrevido a cuestionar, ni mucho menos, revelarse contra ellas. Pregúntate en qué crees y por consiguiente date cuenta de qué tan libre eres, que tipo de ser humano vas formando y qué huellas estás dejando en tu caminar histórico.
Pensamientos, miedos, creencias… la tríada que nos puede impulsar a generar cambios históricos, desde la toma individual de consciencia o la gran quimera que destruye al que ose confrontarla.
¿Quién me ata?… ¿acaso son aquellos que ya no están entre nosotros pero que siguen haciéndose presente a través de los introyectos que sembraron en mi psique y que en el hoy son palpables a través de mis conductas?
Termino de vivir atado de manera involuntaria desde el preciso momento en que no conozco quién o quiénes están detrás de mí atrapándome con el grillete inconsciente de las conductas no analizadas del presente.
Seamos conscientes de nuestros pensamientos, miedos, creencias, pero sobre todo, de que no existe atadura, límite ni control mientas más consciente seamos de lo que pensamos, decimos y/o hacemos.









