Durante años he sido fan de Marilyn Monroe. La rubia platinada no solo destacaba por sus actuaciones, también por su carisma. Si se agrega a la mezcla el misterio, la tragedia y un amorío con JFK, el resultado es… una leyenda.
Actrices como Ashley Judd, Mira Sorvino en Norma Jean & Marilyn (1996) y Michelle Williams en My week with Marilyn (2011) –quien por cierto estuvo nominada a mejor actriz por este papel en diversas premiaciones– hicieron un buen trabajo. Sin embargo, no es hasta que llega Ana de Armas que se capta la verdadera esencia de Norma Jean (verdadero nombre de Marilyn Monroe).
De todas las películas para cine y televisión que se han hecho sobre esta icónica actriz, Blonde (2022) de Netflix tiene la historia menos convincente. Su desarrollo tiene un velado discurso político que no termina de convencer. Es la actuación de la cubana la que sostiene con firmeza el film. No me extraña que la película, no solo fuera ignorada en general por los festivales, sino que además tenga ocho nominaciones a los premios Razzies o antioscar, como una de las peores películas del año.
En 2022 también pudimos disfrutar de la película Elvis (2022), la biografía de uno de los grandes precursores del rock and roll. Su vida ha sido llevada al cine y televisión en diversas ocasiones. Harvey Keitel en Finding Graceland (1998) y Kurt Rusell Elvis (1979) nos dieron grandes actuaciones en su momento. Pero el joven actor Austin Butler, quien logra imprimir más allá del parecido físico, con su dedicación y arduo trabajo en el personaje, una representación excelente de Elvis Presley. La crítica especializada recibió con mucho agrado su desempeño.
Con todas las cualidades de las grandes producciones de Hollywood: un gran presupuesto, excelentes actuaciones, vestuario, música y una dirección de arte muy detallada, le pesan algunos pormenores que, aunque no arruinan la experiencia, sí rompen un poco la magia.
El maquillaje no tuvo la habilidad de envejecer al actor para los últimos años de la carrera del músico y le da una apariencia de una mala cirugía plástica. El ritmo de la historia tiene grandes brincos temporales y detalles que son tomados muy superficialmente o eliminados en su totalidad y corta sin miramientos grandes y controversiales momentos del cantante. Finalmente, se le da protagonismo exagerado al personaje de Tom Hanks. Incluso, corre el rumor que por no estar nominado a mejor actor por su papel del manejador de Presley, no asistió a los premios Óscar.
Al final, las biografías, o biopics, siguen siendo un alimento constante para el cine y un deleite para los fans ávidos de grandes historias y personajes eternos.









