Celaya Internacional.
AYASOFYA
“El pasado turco no es solamente otomano y la historia otomana no es solamente turca.”
Edhem Eldem, Historiador turco-francés
Ayasofya, así, su nombre para los turcos y Santa Sofia, nombre para el resto del mundo, el enorme símbolo de Estambul que por los últimos 86 años había sido un museo, ha sido declarado este pasado fin de semana como mezquita, el primer rezo comunitario del siglo XXI en Ayasofia será el viernes 24 de julio.
Tal como está sucediendo en todo el mundo, con esta nueva especie política que de política solo guarda los poderes y el sueldo pero no el oficio, el presidente islamita conservador, Recep Tayyip Erdogan ha cedido de forma unilateral la custodia del recinto más importante de Eurasia al Ministerio de Culto Religioso quitándoselo al Ministerio de Cultura, veamos la situación, puede que para muchos sea impactante y para otros, sin trascendencia alguna, sobretodo si estamos hablando de un majestuoso monumento que no nos corresponde, pero la cuestión querido lector es que esta decisión sí nos interesa.
Veamos, no daré una cátedra de historia, solamente diré que Santa Sofía fue construida por el emperador Justiniano I como sede Oriental del cristianismo romano por allá en el siglo VI, luego un siglo después la cristiandad perdía su más importante enclave de la frontera entre Europa y Asia, con el asedio de Mehmed II, cae Constantinopla y Estambul queda en manos de los turcos otomanos, Mehmed II declaró así a la imponente catedral como centro de culto del islam y es convertida en mezquita, en un intento de borrar su historia cristiana se ordena la construcción de 4 pilares a cada esquina del templo, pero lo que hizo fue hacerla aún más impresionante resaltando la maravillosa cúpula de 32 metros de diámetro (que había sido en su momento la más espectacular de todo el mundo conocido), luego de haber resistido el tiempo y la Primera Guerra Mundial, en la década de los 30`s del siglo pasado, Mustafa Kemal Ataturk, padre del la Turquía laica la declaro museo, 50 años más tarde (1985) y luego del trámite que esto requiere, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Organización de la Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Querido lector, para que un lugar ya sea construcción, ciudad o zona natural sean considerados y posteriormente declarados Patrimonio de la Humanidad se deben cumplir algunos requisitos como mostrar la capacidad de creatividad humana; mostrar los valores humanos y culturales de una época determinada; ejemplificar un tipo de arquitectura o construcción propios de una etapa de la humanidad (que concuerde en tiempo con dicha etapa claro está), autenticidad, mano de obra y obviamente su estado de conservación, con ello además se tiene que entregar un proyecto de coste-beneficio, porque UNESCO otorgara para su conservación cierta cantidad de dinero que varía según el país, por ejemplo, España no recibe tanto dinero por sus monumentos porque el Estado y los municipios dan una partida económica para su conservación y promoción turística, en cambio, países fuera de Europa reciben mucho más debido a la precariedad económica en la que se encuentran, así que en general las ciudades ganan una especie de seguro de vida para sus monumentos, edificios, obras de arte o paisajes, según sea el caso, y por su parte UNESCO, obliga a los gobiernos a legislar para conservar y proteger dichos espacios sin importar el color o la ideología del gobierno en turno. Claro está que la financiación, ¡los dineros! hacia estos espacios, obras o sitios seleccionados salen del bolsillo de cada país miembro de UNESCO, debo aclara que no todos los países miembros de ONU pertenecen a UNESCO, aunque tienen el derecho de adherirse cuando quieran y tras el voto favorable de la mayoría de los miembros del Consejo Ejecutivo, eso sí, todos los países cuentan con una delegación permanente.
A este punto lo que más preocupa a UNESCO y a especialistas laicos turcos es la conservación de los mosaicos, recordemos que el islam es absolutamente iconoclasta, o sea, no se deben mantener figurar ni imágenes en las mezquitas, el gobierno de Erdogan a través del Ministerio del Culto Religioso ha declarado que los mosaicos se cubrirán con unas cortinas en el horario del culto religioso y que fuera de los horarios de rezo se podrá visitar Ayasofya, claro las mujeres ahora deberán ingresar con un velo sobre la cabeza y ataviadas de forma más “apropiada”.
La directora general de UNESCO, Audrey Azoulay, mantiene un enfrentamiento sobre el tema con el gobierno turco y ambos dan sus razones, mientras ella explica que según el artículo 11 de los estatutos de la Convención de Patrimonio Mundial o de la Humanidad, podrán entrar en la Lista de Patrimonio en Peligro, bienes que “estén amenazados de peligros graves y precisos, lo que incluye la destrucción debida al cambio de uso o de propiedad de tierra” claro que el gobierno turco ha respondido que “es su derecho y aplicación de soberanía nacional” mientras señala que la catedral-mezquita de Córdoba, España, fue declarada patrimonio a pesar de haber sido primero mezquita, lo que no recuerda o bien no quiere recordar Erdogan es que la mezquita-catedral de Córdoba que fue construida por el 780 por el Califato de Córdoba, fue consagrada como catedral cristiana en 1238, cuando ni la ONU ni UNESCO existían, y claro, muchísimos años después, ya en el siglo XX, en 1984 fue declarada Patrimonio de la Humanidad, así que esta justificación sobre el porqué sí y porqué no, recargado en la mezquita-catedral de Córdoba, en Andalucía, España, nada tiene que ver con la arbitraria decisión del gobierno turco, que aprovecho los efectos sociales, políticos y económicos que se viven actualmente para dar un madrugete a UNESCO, pero sobretodo a los turcos laicos, porque Santa Sofía es Patrimonio por ser único y universal, porque ha sido centro de diálogo entre Europa y Asia. Ya Erdogan ha comenzado a declarar que quitar de la Lista de Patrimonio a Ayasofya es un acto de discriminación, por supuesto que a pesar de todo, la UNESCO no la eliminara, porque pesa más la historia y la cultura que el fanatismo de un gobernante que es absolutamente temporal, porque a pesar de querer ocultar su grandeza hace ya siglos como lo mencioné al inicio de esta colaboración, los alabastros la han magnificado, recordando al mundo que Bizancio siempre estará ahí y que tal cómo cuenta la historia que dijo Justiniano al verla terminada, para el “¡Salomón! Te he vencido”, Ayasofya o Santa Sofía, seguirá en pie mostrando su grandeza, venciendo por sí misma, ideologías y gobiernos.
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22/07/2020








