¿A DÓNDE IRÁ VENEZUELA?
El Presidente Nicolás Maduro parece que llevará al país carioca a un aislacionismo que no estará del todo mal para el mandatario, de ésta forma podrá justificar la falta de gobernanza que desde hace tres semanas se ha hecho más latente con la serie de manifestaciones que ha reflejado dos caras de la situación; por un lado, el retiro del apoyo de la mayoría de la sociedad al presidente, y por otro lado, los efectivos militares quienes han ocupado puestos en diferentes ministerios y que en respuesta han creado un cerco alrededor del su Jefe Supremo, lo que afortunadamente no es tan malo ya que aleja la posibilidad de un golpe de Estado a la República Bolivariana de Venezuela.
Ésta semana, la canciller venezolana Delcy Rodríguez anunció que por orden del presidente Maduro se presentaría éste pasado jueves la Denuncia a la Organización, esto no es otra cosa que el recurso legal por el que un Estado Miembro de una Organización declara su voluntad de retirarse, en éste caso se encuentra establecido en el artículo 143 de la Carta de Bogotá, por supuesto que éste derecho también tiene un candado, o sea que se le da un plazo de 2 años para hacer efectiva la salida del país debido a que primero tendrá que completar todas sus responsabilidades ante el Organismo, por lo que Venezuela debe pagar la deuda que tiene ante la Organización y que asciende a 8.9 millones de dólares por concepto de cuotas atrasadas.
Ahora bien, ¿qué sucederá luego de que Venezuela quede fuera de la OEA? Como lo dije antes, significaría el aislacionismo del país, de ésta forma y con el argumento de un intervencionismo encabezado por parte del Secretario General Luis Almagro, se alejaría al Imperialismo pero también alejaría al país del crecimiento económico. Si Venezuela continua con su decisión de abandonar el Organismo, deberá buscar entablar acuerdos bilaterales con las demás naciones del hemisferio, por lo menos aquellas que se han mostrado respetuosas a la autonomía del país, sería por otra parte, un nuevo oasis pero ahora dentro del continente para Rusia y seguir manteniendo así su presencia en la zona, ya que Cuba sigue en “romance” con Estados Unidos, en cuanto a los grupos detractores del gobierno de Maduro, sus intenciones podrían quedar opacadas por la violencia que ha ido acompañando a las protestas, reflejando la falta de gobernabilidad y la nula disposición al diálogo del gobierno central.
El delirio de persecución que padece Nicolás Maduro justifica para él la petición de la salida de Venezuela de la OEA, sin embargo, lo que en realidad se pretendía desde el Consejo Permanente era convocar a una sesión extraordinaria y crear un organismo ad hoc que revisara la situación interna del país Sudamericano. Esto no significa que se pretendía intervenir en los asuntos internos de una nación independiente, de hecho es la misma Carta la que faculta al Consejo para buscar la solución a las controversias o ayudar a la pacificación de alguno de los Estados Miembro.
No soy de las personas que apoyan el intervencionismo, es más, creo absolutamente en la maravillosa Doctrina Estrada que defiende la Autodeterminación de los Pueblos; esto es, el derecho de cada pueblo a buscar y elegir el gobierno que mejor le convenga, sin embargo ese derecho tiene un límite, si ese gobierno se adjudica facultades supremas y además se vislumbra como es el caso, del posible establecimiento de un autoritarismo, es ahí cuando la comunidad internacional debe actuar y será esta una de las más importantes pruebas para la Organización en el uso de sus buenos oficios.
Venezuela, deberá demostrar la capacidad para negociar y sobretodo para buscar el consenso con los diversos grupos, deberá sentar las bases para una de las responsabilidades básicas de cualquier gobierno, la paz, esa que el pueblo venezolano tanto se merece.








