Celaya Internacional
¿ELEGIDOS POR DIOS O PARA TRABAJAR POR EL PUEBLO?
En los tiempos que corren, presenciamos un esquema social y económico desgastado, insuficiente para cubrir las necesidades de los millones de personas que habitamos el mundo, necesidades que en muchos de los casos van desde las más básicas hasta algunas raras peticiones enmarcadas a la fuerza en los derechos humanos, no necesariamente hablamos del capitalismo, debemos incluir también los sistemas socialistas y comunistas que han demostrado lo incapaces que son de generar igualdad, de hecho, en todo el mundo se ha generado un alto grado de olvido y miseria.
América Latina esta en un polvorín, las fraudulentas elecciones en Bolivia, la miseria de Venezuela, las enormes grietas en el modelo de desarrollo de Chile, la incongruente enquistación del peronismo en Argentina que desde los 80’s no logra salir de las crisis, un México muy dividido con programas sociales fundamentales eliminados, ahora bien, no son los únicos países, ni la única zona que se está convulsionando, basta una mirada al eterno camino a la democracia de muchos países africanos; un Medio oriente con guerras endémicas y de donde se prevé incluso una nueva Primavera Árabe, una Europa cansada ya, con poblaciones envejecidas y la llegada de muchos jóvenes migrantes que no trabajan pero que reciben ayudas sin ser recíprocos, y aquella población envejecida tiene que cargar en sus hombros el mantener a los migrantes sin lograr mantenerse a sí mismos; con un Presidente norteamericano enfrentándose a un posible juicio, un Reino Unido encerrado en el laberinto del Minotauro donde decidió meterse con su BREXIT, vaya que el mundo si que se está convulsionando.
Sin afán de minimizar los enormes retos a los que el ser humano se enfrenta en la actualidad, desviaré mi atención hacia algo que me ha sorprendido, la necesidad de deidificar a un ser humano, a un gobernante, vamos pues al tema, cuando en el siglo XVII, se termino la Guerra de Westfalia y se firmaron los Tratados con el mismo nombre, se elimino el sistema de Ciudad-Estado o sea, los ducados y condados quedaban bajo el auspicio de algo mayor, el Estado-Nación, creando el sistema de fronteras en Europa, mismo que se aplicaría a todo el mundo conocido, obviamente fuera de los límites europeos serían las colonias o territorios ultramarinos, hasta ahí todo tenía un orden, luego llegaron las independencias pero el sistema de fronteras se siguió respetando, o sea, que la Nación era el centro más importante para la integridad y crecimiento de sus pobladores, hubo naciones que surgieron a raíz de las migraciones, o bien por mezcla de razas, lo que quiero decir, es que mientras se viviera dentro del territorio este garantizaría la protección personal y legal a quienes ahí vivieran, claro, hablamos de la ciudadanía y nacionalidad.
Al establecer el reconocimiento de los derechos a la igualdad hacia todos los hombres en el mundo, también se estableció el sistema de elección, así cada Nación podría elegir a su gobernante, ya sea por voto directo o indirecto, pero finalmente la decisión se tomaría en las urnas, sin embargo, la desigualdad que mencionaba al inicio de mi colaboración ha creado un esquema peculiar, primero deberé mencionar que muchos de los que llegan al gobierno, sobretodo en países con mayor desigualdad, lo hacen enarbolando la bandera de la eliminación de la brecha socioeconómica, porque ellos mismos o proceden de la clase trabajadora o bien, del bajo oportunismo político, enriqueciéndose de forma injustificada pero, el problema es que se ha creado un tipo de fanatismo alrededor de quien este en el gobierno casi mística, puedo entender que quienes de una u otra forma estén siendo beneficiados por los esquemas populistas los defiendan, es normal, pero muchos otros siguen recibiendo solo migajas y ahora son más pobres, a esto debemos añadir que los populistas llevan en su enorme mayoría más de una década en el poder, otros que recién comienzan, buscan desde ya replantear toda la legislación para mantenerse ahí, entonces, las urnas, ¿para qué sirven?
El cambio es que bajo la necesidad de que algún cambio real llegue, se ha decidido beatificar a gobiernos que solo siguen repartiendo migajas al pueblo, premiando la mediocridad, poniéndola al mismo nivel que la tenacidad, y esto nada tiene que ver con el origen social del que se provenga, sino de las ganas y las oportunidades que el propio gobierno debe generar para todos, vaya que el voto útil ha comenzado a ser el “voto del ungimiento” hacia un ser humano que no ha sido elegido por un ser supremo para gobernarnos a todos, sino por el propio pueblo para trabajar en el beneficio de todos.
Es importante tomar en cuenta que la división del trabajo o social no puede desaparecer, esto por las propias capacidades de cada ser humano, pero un gobierno sí está obligado a generar la mayor protección y seguridad en aquellos que están bajo su protección, hayan o no votado por él, la nacionalidad no se pierde porque votaste por un gobierno de izquierda y llego uno de derecha, pero en la práctica así parece ser, se están creando nuevos esquemas de la ya desaparecida Ciudad-Estado, donde solo se apoya a gobiernos alineados con el gobierno central y a los que son diferentes no solo se les deja de lado sino se les presiona para que fracasen, estos populistas en los gobiernos creen que acaban de heredar un cargo, un país para hacer y deshacer a su antojo, se les ha permitido olvidarse de su labor primordial, han creado incluso neo ejércitos llenos de jóvenes violentos y resentidos, que por cierto jamás buscaron tener algo mejor en la vida, solo concuerdan con su líder de no dejar que nadie más lo tenga, así que lejos de voltear a ver a cualquier gobernante como deidad, veámoslo como lo que es, un empleado del pueblo y para el pueblo.








