LA JUSTICIA DEL PUEBLO BUENO

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Celaya Internacional.


LA JUSTICIA DEL PUEBLO BUENO

Ésta semana mi colaboración iba en sentido sobre un tema de migración, sin embargo hay otro tema mucho más urgente, principalmente en México aunque es un tema que desafortunadamente es mundial, el feminicidio.

Mientras escribo estas líneas, en México varias mujeres, ya sean niñas, adolescentes o adultas, están siendo secuestradas, abusadas, vejadas y, muchas de ellas serán asesinadas, pero lo que más me duele es ver a una sociedad indolente y morbosa, que inmediatamente lincha socialmente tanto a las víctimas como a su familia.

Los dos casos más sonados en México en éstas últimas semanas y que desafortunadamente no son los únicos, son los de Ingrid y la pequeña Fátima, en el tiempo que tengo escribiendo más o menos he hecho 3 o 4 artículos por año referentes a la violencia de género, explicando una y otra vez que la victima no tiene la culpa, que nadie sale a la calle buscando ser agredida, he explicado las leyes tanto nacionales como algunas extranjeras por ejemplo de España o del África Subsahariana, al mismo tiempo, me he dado cuenta que van surgiendo más fiscales y más jueces del pueblo, quienes por un absurdo ya han fijado incluso sentencia, lo peor es ver como se sigue buscando un culpable de telenovela, buscamos alguna trama pero, lo más triste es que, en este caso ni Ingrid, ni Fátima, ni ninguna de las desaparecidas o asesinadas va a volver, ellas no regresaran a su casa luego de la trama que la mayoría del “pueblo bueno” ha creado, pero la familia, tendrá que vivir siempre con el estigma, sobretodo si se trata de una madre.

En el caso de la pequeña se cometieron muchos errores, pero estos fueron de forma institucional, o sea, desde la escuela Enrique C. Rébsamen, la Delegación en Tláhuac que no tomó la denuncia porque debía esperar a que pasaran las 72 horas reglamentarias, debía esperar, ¡por Dios! Se supone que en caso de un menor la búsqueda debe ser inmediata así como la Activación de la Alerta Ámber, en su caso mejor enviaron a la madre hasta Azcapotzalco, pasaron más de doce horas para que se activara la Alerta de búsqueda de Fátima, pero todo esto ya es conocido, ya los medios se han encargado de informar los pormenores del calvario de la madre de Fátima, pero tal como injustamente se hizo con Ingrid y con muchas otras, algunos medios de comunicación, aquellos que venden a través del morbo, dieron a  conocer santo y seña de los dos últimos feminicidios, todas las imágenes en el caso de Ingrid del su cuerpo y en el caso de Fátima, de una Tarjeta Informativa, entregada a los medios por el propio DIF, justificando que fue a petición, en realidad esa Terjeta era irrelevante y pone en riesgo toda la investigación, vicia la misma.

La actuación de la Gobernadora Sheinbaum y su comentario, desde el viernes pasado de “ahorita no” respecto a las protestas en la Capital así como las expresiones del propio jefe del Ejecutivo solo demuestran la falta de empatía hacia la realidad del país, el hecho de que el Presidente López haya culpado al neoliberalismo de lo que sucede, polarizar a la sociedad, lavándose las manos y dando palabras huecas ante los micrófonos no es su trabajo, muchos de los gobernantes han decidido dejar que sea la Ley del Pueblo la que impere sobre la verdadera Ley Penal, viven del pueblo, pero no quieren acatar las responsabilidades que el cargo les exige, quieren que sea el pueblo quien resuelva los problemas, es verdad que los valores se inculcan en la casa, pero las leyes las deben hacer cumplir ellos.

Querido lector, debo decir, que estoy absolutamente de acuerdo con un señalamiento que hizo el Presidente, la culpa es de la descomposición social, es lo único que puedo aceptar, y no nos iremos a señalar un sistema de gobierno o un sistema político, porque lo que en realidad está sucediendo es una enorme falta de valores, respeto y temor a la justicia, sí, al sistema legal, mire, está situación me lleva a señalar tres resultados de esta misma descomposición: primero vemos que los medios dan a conocer datos de hechos de investigación así como fotografías, con el afán, como ya lo he dicho, de vender, de tener más audiencia; segundo, esta misma gente de acuerdo a su propio criterio y basados en los datos que se filtran, pero con un enfoque muy limitado, terminan por señalar culpables y basan sus sentencias absurdas en si una persona llora mucho o no porque “es lo que ellos harían” o bien “ella amenazó primero al marido, él solo se defendió”; y tercero, como es costumbre en México, es un país donde fabricar culpables es un verdadero arte, en lo personal a las dos personas que han sido señaladas como los secuestradores y asesinos de Fátima, no los defenderé, pero tampoco los puedo señalar, al menos no hasta que se conozca una investigación clara, porque ahora mismo, ya está muy viciada con supuestos, tal como el asesino de Ingrid, quien tampoco ha pisado la cárcel aún sino un psiquiátrico.

México es muy reconocido a nivel mundial por señalar inocentes solo para “dar resultados”, para intentar cubrir sus enormes ineptitudes, principalmente en la Ciudad de México, muy lamentablemente escuche decir a Ana Villagrán, quien es Consejal de la Delegación Cuauhtémoc que Fátima provenía de una familia de escasos recursos y como en ese “estrato” se está acostumbrado a la violencia el resultado eran este tipo de situaciones, en pocas palabras, criminalizo la pobreza, la enlazo inmediatamente con el feminicidio justificándolo, y esto no es más que el resultado de una persona con muy pero muy poco criterio y empatía.

En México, al día mueren 10 mujeres, según cifras del Observatorio contra la Violencia de Género, cada día, desaparecen 7 niños de los cuales 3 son niñas, de acuerdo a la Organización Red de Derechos de la Infancia, entonces sí, sí es verdad que existe una descomposición social, y la culpa es la incapacidad de los Ministerios Públicos y los jueces, las leyes mexicanas son de las más completas hasta ahora, sin embargo, es quien debe aplicarlas quien comete corrupción o hace un trabajo mediocre, dejando en libertad a quienes deberían ir a la cárcel, en México no es la justicia quien conoce y juzga un feminicidio, es el “pueblo bueno” que ya ha sentenciado a la familia de las víctimas.

Rayo Esmeralda Patiño

Rayo Esmeralda Patiño Rosales, Licenciada en Relaciones Internacionales por la ULSAB/UNAM y Master en Derecho Internacional, Derechos Humanos y Cooperación Internacional por la Universidad de Santiago de Compostela en España.

Ha colaborado en varias publicaciones para medios impresos y electrónicos, soy coautora del libro "La Diplomacia Municipal en México. Cinco Estudios de Caso" publicado por la UNAM.

Profesora en el área internacional de la ULSAB y de la Escuela de Derecho de la ULM así como del Colegio Universitario Rosenbluth.

Conferencista del 2012 a la fecha en el marco de los congresos nacionales de la AMEI (Asociación Mexicana de Estudios Internacionales A.C.).

Autora de la columna "CELAYA INTERNACIONAL 

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