UN AÑO MÁS DE DOLOR Y VERGÜENZA

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Celaya Internacional.



UN AÑO MÁS DE DOLOR Y VERGÜENZA


“El nacionalismo es como el alcohol barato, primero te embriaga, luego te ciega y entonces te mata”

Dan Fried, diplomático estadounidense

El General Tito había fallecido 12 años antes (1980), y con él la cohesión forzada y controlada del territorio que era Yugoslavia, los nacionalismos por parte de bosnios, serbios, serbiobosnios y croatas comenzaron a resonar con mayor fuerza, sin embargo el control que la URSS mantenía luego de la muerte del General había desaparecido, se notaba una enorme ausencia de gobierno y control, Tito había dejado con su muerte al Partido Comunista Yugoslavo, sin cabeza ni dirigencia, y la URSS., con su disolución 9 años después de la muerte de Tito (1989) dejaba huérfanos a sus territorios satélites.

Las Naciones Unidas, encabezadas por aquel entonces por Boutros-Ghali, se prestaron a apoyar a la población civil que había quedado atrapada entre los fuegos nacionalistas, la comunidad internacional estaba muy ocupada en la guerra de Croacia, mientras en Serbia, la situación se agravaba, sin ponerse de acuerdo, los tres grupos étnicos más importantes, musulmanes (43%), serbios (32%) y croatas (17%) recelaban del establecimiento de una República Serbia, ocasionando así desencuentros entre ellos así como en el propio seno de su grupo, estos desacuerdos, y esta guerra civil nacionalista terminaría con la masacre de Srebrénica, una herida aún latente en la Europa del Este y una de las vergüenzas de las Naciones Unidas.

Explicar en estas líneas lo complicado de la situación en la antigua Yugoslavia nos llevara únicamente a un repaso histórico y en aras dar un humilde respeto a las víctimas de los nacionalismos, me enfocaré, querido lector, en hacer un brevísimo análisis de lo que pasó y de porqué fallo la Comunidad Internacional, ante una súplica civil, pero también ante una ideología supremacista que aún hoy en día observamos alrededor del mundo, si la IIGM no dejó nada, que sirva Srebrénica, Ruanda, Tibet, como ejemplo de que la lucha se debe enfocar en eliminar todo nacionalismo sentado en el fanatismo.

A todas luces se sabia que en la ex Yugoslavia se estaba llevando a cabo una limpieza étnica, absurda a todas luces porque solo existe una raza humana con diferentes gustos y costumbres pero, es solamente una, así la importancia de contener ataques y enfrentamientos fue lo que orillo a que se enviara a la UNPROFOR (Fuerza de Protección de las Naciones Unidas) a principios de 1992, este contingente en un principio tenía como finalidad conseguir la desmilitarización del antiguo ejército yugoslavo en Croacia, pero todo fue cambiando tanto que la UNPROFOR fue trasformándose, así de solamente operar en Croacia sus actividades se ampliaron hacia Serbia, pero su actuar era un tanto bizarro, a mediados de junio de 1992 algunos activos de cascos azules fueron secuestrados por la población de Srebrenica que había quedado relegada de las operaciones de protección, después de negociar zonas seguras llegaron contingentes de Cascos Azules provenientes de Holanda, pero mientras en acuerdo se les pedía contuvieran los ataques, se les prohibía el uso de la fuerza a no ser en caso de defensa propia o protección a los convoyes de ayuda humanitaria, porque Radovan Karadzic, presidente Serbio en Bosnia corto la ayuda humanitaria, comenzó a agotarse el alimento, el agua y los medicamentos, así el territorio seguro, deja de serlo, varios Cascos Azules holandeses son asesinados tanto por serbocroatas como por serbios, los primeros querían acabar con la zona segura y los últimos, buscaban que la Fuerza de Paz de ONU los defendiera con mayor vehemencia.

A pesar de que Holanda desde su gobierno solicita que el diálogo sea al más alto nivel (entre iguales de muy alto rango) el General Ratko Mladic general mayor se niega porque así puede tener mayor control y poder desde su postura de superioridad ante el Jefe de las Fuerzas de Paz de ONU en Srebrénica, toma entonces el control y reúne a la gente que se había refugiado bajo el cobijo de las fuerzas de Paz de Naciones Unidas, diciendo “quien quiera irse puede hacerlo… quien quiera quedarse puede hacerlo, hay camiones que los llevaran a zona segura protegida por el ejército de Bosnia-Herzegovina, lleven a niños y mujeres, no tengan miedo, nadie les hará daño” esas palabras fueron el preludio de la masacre, la ONU a través de Soren Jessen Peterssen, portavoz de ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) advirtió que habían llegado camiones con mujeres y niños pero los hombres no llegaron nunca, después se supo que los varones habían sido trasladados de forma ilegal a Cortes Marciales en las que serían sentenciados a muerte. Las imágenes satelitales mostraban maquinaria en ciertas zonas y solo algunos pocos y valientes testigos declararon haber presenciado como escavadoras removían los cuerpos ejecutados para así dispersarlos y acabar con toda la evidencia.

En total, más de 8 mil personas fueron ejecutadas por el gobierno serbiobosnio, en su mayoría hombres musulmanes (350), casi 10 años después las primeras sentencias llegaron, Radovan Karadzic y Ratko Mladic ambos sentenciados a cadena perpetua por La Corte Penal Internacional para la ex Yugoslavia, quien a su vez y por primera ocasión sentenció a un país (Holanda) dándole el 10% de la responsabilidad de lo ocurrido el 10 de julio de 1995 en Srebrénica, así y sin mayores permisos la ONU ordena la construcción del Memorial de Potocari.

Existe un grupo llamado “Las Madres de Srebrénica” quien sigue en pie de lucha, buscando a sus esposos, hijos y padres de entre los restos, señalando a la Haya como responsable de haber permitido el genocidio, el mundo guardado silencio, la ayuda solicitada vía radio por parte de los Cascos Azules holandeses jamás llegó. Cada año desde 1996, se trata de localizar con pruebas de ADN a más víctimas, así, a 25 años de la masacre, la paz no ha llegado para los sobrevivientes que todavía siguen en una dolorosa pero incansable búsqueda de sus familiares, porque a 25 años, el dolor no cesa pero tampoco la vergüenza de la Comunidad Internacional que volteó hacia otro lado mientras seres humanos eran aniquilados no solo por un ejército sino por un absurdo nacionalismo.  // 
15/07/2020

Rayo Esmeralda Patiño

Rayo Esmeralda Patiño Rosales, Licenciada en Relaciones Internacionales por la ULSAB/UNAM y Master en Derecho Internacional, Derechos Humanos y Cooperación Internacional por la Universidad de Santiago de Compostela en España.

Ha colaborado en varias publicaciones para medios impresos y electrónicos, soy coautora del libro "La Diplomacia Municipal en México. Cinco Estudios de Caso" publicado por la UNAM.

Profesora en el área internacional de la ULSAB y de la Escuela de Derecho de la ULM así como del Colegio Universitario Rosenbluth.

Conferencista del 2012 a la fecha en el marco de los congresos nacionales de la AMEI (Asociación Mexicana de Estudios Internacionales A.C.).

Autora de la columna "CELAYA INTERNACIONAL 

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