¡¡Bravo!!… la perfección no existe…

tony redes

¡¡Bravo!!… la perfección no existe… es una “imagen loca de mi cabeza”.

 

Alguien me dijo en una ocasión, en su proceso terapéutico… “¿acaso sí existe el hombre perfecto, la familia perfecta?… quien pensé que eran perfectos, eran mis padres, y ahora me doy cuenta que no… ¿existe la perfección?”

 

Como seres humanos inacabados, incompletos, caminamos deseando desde lo más hondo de nuestro ser, toparnos un día con la perfección… la pareja perfecta, la familia perfecta, los hijos perfectos, el trabajo perfecto.

 

Y bien, considero que no está tan mal, ya que de lo contrario, nos volveríamos mediocres y no nos esforzaríamos diariamente por alcanzar las perfecciones que hemos introyectado en nuestra psique.

 

Creer en perfecciones, ideales, utopías, hasta cierto punto es válido y benéfico, considerando que jamás serán alcanzados, pero el impulso por llegar a ellos, nos permite luchar cada día, encontrarle sentido a cada instante vivido.

 

Bien, andamos en busca de la perfección, de que todo a nuestro alrededor sea perfecto, que posea todas aquellas características necesarias para poder darles el visto bueno, pero… y ¿qué tan perfectos somos como para ser acreedores de la perfección que buscamos, pedimos y en ocasiones demandamos de los demás?

 

Buscamos en el otro todo aquello necesario para mis necesidades… pero, ¿qué ofrezco yo para el otro?

 

Imagínate que necesitas surtir tu despensa para comer la próxima semana y se la encargas a alguien. Lo interesante, aventurero y enriquecedor es que tú fueras al mercado, al súper o a donde necesitaras ir para abastecerte de lo que necesitaras. Tal vez en esa iniciativa de salir de ti mismo e ir al encuentro de lo que necesitas, te des cuenta que aquello que creías prioritario para tu alimentación y bienestar, no lo es tanto. Quizá si traías en mente hacer unas pechugas de pollo rellenas, al ver unos frescos filetes de pescado, te das la oportunidad de cambiar tu menú y abrirte a nuevos sabores, gustos, preparados. Así creo que es el encuentro con el otro… sobre todo con aquel otro al que elegimos para vivir juntos, para emprender la más maravillosa aventura que puede disfrutar el ser humano: el amor.

 

Date la oportunidad de que el otro crezca y siga desarrollándose a través de tus dotes y habilidades. Date la oportunidad de crecer y seguir evolucionando ante las innovaciones y puntos de vista diferentes a los tuyos… date la oportunidad de cambiar de menú… tal vez ahora comiences a comer más sano, nutritivo, divertido y en compañía de ese ser que has esperado y buscado siempre.

 

Date y dale la oportunidad de limpiar lo magulladito o sucio del otro, nadie es perfecto…

 

¡Bienvenida sea la diferencia que conduce a enriquecer y abrir los horizontes de la vida!

 

Por: Tony Hernández Mascote.

Antonio Hernández Mascote