¿Cuántos años tienes?

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¿Cuántos años tienes?

¿Te imaginas, si la edad fuera un sinónimo de madurez, sabiduría y aprendizajes?

Imagínate que el cumplir años fuera sinónimo de riqueza, conocimientos, relaciones interpersonales e intrapersonales… sin duda, el hecho de cumplir un año más cambiaría toda la historia de nuestra vida.

Si un año más de vida fuera garantía de madurez, sabiduría y aprendizajes, si así fuera, tendríamos grandes sabios, personas que han vivido grandes aprendizajes porque mucho han vivido, de los cuales necesitaríamos el consejo, aquellas palabras con un alto contenido de desarrollo y evolución intrínseca.

Pero si cumplir años es sinónimo de madurez… ¿Qué se necesita para madurar?

Pregunta difícil, hasta ahora no contestada del todo. Lo que sí podemos decir es que la madurez no va a la par con la edad, claro, hay cierto grado de madurez que se espera a determinada etapa de vida, por lo consiguiente a edades determinadas, pero la experiencia nos ha dicho, que cada vez más, el hombre de este siglo, quiere madurar lo menos posible… ¿por qué? ¿acaso será por miedo a perder cierta “área de confort” de la cual sería privado? ¿acaso los mismos papás están incurriendo a seguir “manteniendo” a personas que años atrás, a sus edades, ya eran independientes y autónomas? ¿qué “beneficios secundarios” se estarán cubriendo tanto padres con los hijos al no permitirles madurar… así como hijos con sus padres al no permitirles los primeros volver a la vida de pareja a los segundos?

Algo que con mis cuatro décadas de vida puedo comprender sobre mi propia existencia es que los más grandes aprendizajes fueron a costa de grandes sufrimientos. Mi persona ha tenido que atravesar por decisiones fuertes, las cuales me han llevado a ser el hombre que soy, a poder ser un poco más maduro que el día de ayer, si no fuera así… ¿qué caso tendría poder razonar y apostarle al análisis personal? Aquí no vamos a equiparar el nivel de sufrimiento entre los demás y uno mismo, no, porque cada uno tiene un proceso muy diferente al otro y ahí es donde radica la individualidad… “ser único e irrepetible”, ya lo diría Freud y mucho teóricos más… “cada persona, es un caso único”.

Apreciable lector, no te preocupes por las primaveras vividas, mejor comienza a preocuparte por los aprendizajes adquiridos, por el nivel de madurez que has logrado, dicha madurez hoy habla de ti mismo.

Si te preguntan “¿cuántos años tienes?”, a mucho orgullo responde con la verdad, ya que “la verdad os hará libres”, pero sobre todo, te permitirá reconocerte a ti mismo ante los demás, siendo un claro testimonio de que la vida se vive de frente, con ahínco, con orgullo, pero sobre todo dando muestra de que eres una experiencia de vida con misión de transmitir lo que se tiene, así como lo que no se tiene y debería ser aceptado.

No te atormentes por tu pasado, no desprecies los errores cometidos, no… siempre y cuando, gracias a ellos, tanto tu pasado, como tus errores, te hayan catapultado a seguir esculpiendo el gran ser humano que el día de mañana se consolidará como la más grande obra maestra: tú mismo… un ser en libertad, tanto para actuar como para pensar, sin olvidar que la verdadera y auténtica libertad va de la mano de la tan apreciable -y en estos tiempos, casi olvidada y nada deseada-… responsabilidad.

¿El daño fue muy intenso?… ojalá que el aprendizaje haya sido de igual manera y gracias a él hoy seas quien eres.

No lo olvides, no lo eches en saco roto… que cada año cumplido sea un avance más en tu desarrollo personal… que cada año cumplido te conduzca a vivir de manera más libre, más consciente, más humana… que cada año cumplido sea un alto en tu vida para volver a retomar las preguntas filosóficas por excelencia: ¿ahora quién dices que eres? ¿hacia dónde te diriges? ¿de dónde vienes… cuál es tu origen, tus raíces? ¿con quién o quiénes vas de camino por esta bella aventura de la vida?

Que el tiempo presente vivido, este siglo de volver a darle “culto al cuerpo”, a los cuerpos “perfectos”, simétricos… no sea un obstáculo que te impida morir sin remordimientos, envejecer con dignidad, transformarte en adulto con responsabilidades, viviendo como un adolescente y joven de grandes sueños e ideales, vivir una infancia con seguridad, confianza y fe en los demás.

Vive cada cumpleaños como si fuera el último, viviéndolo al máximo, mentalizándote en dejar huella a través de tus acciones, de tus pensamientos, de tu ser único y genuino… viviendo con entrega y creyendo en quien eres.

¡Vive! ¡vive! ¡vive!… que tu deseo de continuar viviendo sea la energía que mueva a los demás para construir un mundo diferente, una nación consciente, una familia con valores, un ser humano que cree en el otro ser humano… en sí mismo, en lo bueno que puede ofrecer.

Que este mundo a favor del “no envejecer”, de los cuerpos siliconados o las imágenes prefabricadas, no sea tan amenazante que te elimine la satisfacción de soplar una vela más en tu pastel de cumpleaños.

¡¡Feliz y bienvenido año más de vida!!… para todos aquellos que cumplen años, cumplieron o están por cumplir.

Antonio Hernández Mascote