Que la muerte de Ángel traiga justicia y seguridad, pide su familia

Mama de Yael

IRAPUATO, GTO. 29 DE ABRIL 2022.- Al agradecer el apoyo de familiares y amigos, Lucía Rangel, madre de Ángel Yael, dijo esperar que el asesinato de su hijo haya valido la pena para que los jóvenes puedan caminar por las calles sin peligro.

Lo anterior al concluir la misa de cuerpo presente de su hijo, en la capilla de la funeraria Gayosso.

Ángel Yael Ignacio Rangel era estudiante de la Universidad de Guanajuato de la facultad de Agronomía, fue asesinado por un elemento de la Guardia Nacional, en la comunidad El Copal, cerca de la escuela.

Este viernes se realizó el funeral, la misa de cuerpo presente y la sepultura de Ángel.

Familiares y amigos acudieron a la funeraria ubicada en el bulevar Solidaridad, en Irapuato.

Después de la misa, entre lágrimas y aplausos para Yael, su madre agradeció el acompañamiento de cada una de las personas ahí presentes.

En su mensaje, dijo que su hijo entregó su vida y ella se lo entregó a Dios.

«Mi hijo entregó su vida y yo se la entrego a Dios, ojalá sea para bien, para que se haga justicia y a partir de este momento, los jóvenes puedan caminar por la calle sin peligro, ojalá valga la pena que mi hijo haya dado su vida».

Señaló que su hijo terminó su misión aquí en la tierra y agregó que ella no se va a callar ante las injusticias.

«Tiene una mamá que no se va a callar, tiene una mamá que alza la voz y porque confía y cree en una mamá que puede hablar por los demás y así va a ser, chicos, que nadie, nadie, impida sus sueños».

Lucía recordó que su embarazo para dar a luz a Yael fue complicado e incluso estuvo en riesgo de un aborto, sin embargo, Ángel se aferró a la vida.

«Se que Dios está conmigo, me preparó 9 meses, también los lloré junto con mi madre, también los padecí, al sexto mes todavía estaba expuesta a un legrado, pero no me preparó 9 meses para entregárselo, pero aún así, son sus designios y aquí estamos».

Entre aplausos y abrazos de los asistentes, Lucía agradeció nuevamente su acompañamiento en este doloroso proceso.

Al final de la misa, el cuerpo de Ángel fue llevado nuevamente a la sala del velatorio para que familiares y amigos lo despidieran; comparado con un día anterior, al funeral ya no acudieron autoridades municipales, estatales, ni federales.

Familiares y amigos, con una rosa o un globo blanco en la mano, formaron un camino para que el féretro donde estaba Ángel pasara y entre cánticos y aplausos, lo despidieron.

«¿Quién nos falta?, Ángel, ¿Quién nos falta?, Ángel», gritaron en varias ocasiones antes de ingresar el féretro a la carrosa.

Al salir de la funeraria, su tío, Humberto Rangel Sánchez, comentó que como familia esperan justicia.

«Esperemos que el Gobernador, así como se dio el tiempo de mandar el boletín, tenga el tiempo de tener el dedo en el renglón para que esto continúe».

Indicó que están recibiendo el apoyo jurídico de la Universidad de Guanajuato.

Agregó que el reciente acercamiento de las autoridades no sea solo para la foto y que espera que sí los apoyen para tener justicia.

«(¿Qué esperan por parte de las autoridades?) Que nos apoyen, no quitando el dedo del renglón, que así como fue en este caso mi sobrino, ha habido muchos jóvenes que han terminado así y pues, lamentablemente ahorita, como está el momento, como están las cosas, quieren la foto para decir que están brindando todo el apoyo, posteriormente todo esto se fue a una carpeta, no la encuentran, no ha venido nadie y se acabó».

Humberto reprochó que por parte del municipio no han recibido acercamiento.

«Nada, nada, hasta el momento un boletín que mandó la Alcaldesa y me imagino que mandó esas patrullas de tránsito municipal para escoltarnos, yo creo ese es el apoyo, no sabemos».

Al concluir la entrevista, subieron a sus vehículos para escoltar el cuerpo de Ángel hasta el Panteón Los Olivos.

Su madre cargaba una fotografía, en ella, Ángel vestido de «vaquero», como le dicen amigos, además en la foto se mostraba sonriente.

El cortejo fúnebre duró alrededor de una hora, desde el bulevar Solidaridad hasta el Panteón Los Olivos, ubicado en el camino a la comunidad de San Roque.

Ahí, cada uno de los asistentes traía una rosa o un globo, rodearon la tumba y entre porras y gritos de «Ángel, Ángel», dieron el último adiós al estudiante.

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