SALVO SU MEJOR OPINIÓN
EL ASESINATO DE LA IDEOLOGÍA
No conozco al diputado federal Fernando Bribiesca Sahagún, no tengo nada en su contra, es más, varias personas me han confirmado el intenso trabajo que ha realizado como legislador, la gente en las comunidades lo conoce, me afirman que ha logrado gestionar una importante cantidad de recursos, pero nada más no me cabe en la cabeza que vaya a encabezar la coalición PRI-Verde-PANAL.
Antaño, la ideología de los partidos políticos era fundamental, una pieza clave para que el ciudadano que se sintiera identificado con alguno de ellos, pudiera ingresar y desarrollar una carrera política en beneficio del pueblo, pero por supuesto respetando los principios de ese instituto político; en la actualidad, vivimos una época veleidosa, falsa, descarada e hipócrita, durante los 71 años que gobernó el PRI de manera ininterrumpida, las designaciones de los candidatos vía el todopoderoso “dedo” presidencial eran acatadas por las buenas o por las malas por los vencidos, sin embargo, una vez que llegó la alternancia en el 2000, el tricolor perdió a su “gran padre”, el presidente de la república ya no era de su partido y ese inmenso poder se distribuyó en el líder del CEN, los gobernadores y los coordinadores parlamentarios tanto en la cámara baja como en la cámara alta, surgieron entonces las divisiones y a esos enfrentamientos no había quien les pusiera un freno, el primer mandatario ya no era priista y entonces la indisciplina reinó en toda la república.
Poco a poco aquellos cuadros que no eran los ungidos con la candidatura al gobierno de su estado comenzaron a sacar las uñas y se refugiaron en otros partidos, ahí el caso de Ricardo Monreal en Zacatecas o Alfonso Sánchez Anaya en Tlaxcala, que desafiaron incluso a Ernesto Zedillo y obtuvieron el triunfo bajo la bandera del PRD que fue el primer partido en acoger a los ex priistas desencantados y volverlos figura de la izquierda, los casos antes mencionados son apenas un par, podría hablar también de los ex gobernadores de Chiapas Pablo Salazar y Juan Sabines, de Antonio Echevarría en Nayarit, de Leonel Cota en Baja California Sur, entre muchos otros.
Luego sucedió lo impensable, tanto PAN como PRD con tal de vencer al PRI respaldaban al candidato ex tricolor aunque jamás hubiera militado en sus partidos, aunque ni siquiera conociera la ideología de los mismos y aunque dichas alianzas fueran inconcebibles desde su nacimiento y entonces llegaron Ángel Aguirre en Guerrero, Gabino Cué en Oaxaca, Rafael Moreno Valle en Puebla y Mario López Valdés en Sinaloa, gobernadores de cuna priista que gobiernan como tales aunque se presenten con bandera aliancista.
En 2005 fuimos testigos de un caso extremo, el PAN lanzó como candidato a gobernador de Tlaxcala al ex priista Héctor Ortíz que renunció días antes a su militancia por no haber obtenido la candidatura al gobierno de su estado ¡el PAN, sí, el PAN! El mismo partido que durante décadas se mostró como el férreo opositor del partido en el poder; luego vimos a Diódoro Carrasco, ex gobernador priista de Oaxaca, ex Secretario de Gobernación con Zedillo, convertirse en diputado federal y posteriormente en senador por el PAN; ahora vemos con horror como una de las principales figuras del viejo régimen y a quien se le responsabiliza de la caída del sistema en 1988, Manuel Bartlett Díaz convertido en senador por el PT y defensor a ultranza de López Obrador, ¿qué carajos les pasa? La congruencia ha dejado de existir en política, hace mucho tiempo que vivimos el oportunismo y una mezquina lucha por el poder sin importar las ligas y la ascendencia de un candidato.
El caso de Bribiesca demuestra que en el PRI no ha existido renovación de sus estructuras, apenas se están formando grupos de jóvenes que en un futuro podrían figurar, pero que hoy no están listos para la batalla; la disciplina regresó y a regañadientes los tricolores locales van a tener que apoyar a Bribiesca; una amiga priista me decía “¿Te imaginas a Vicente Fox entrando a las oficinas del PRI el día de la elección y celebrando un posible triunfo?” la escena me parece desgarradora, ¿Los priistas estarán en pleno convivió con el ex presidente, felices y tomados de la mano? ¿Van a departir con el hombre que los llamó “tepocatas”, “víboras prietas”? ¿Estará presente también Manuel Bribiesca en ese lugar? Ni el cuadro más surrealista de Salvador Dalí podría comparase con aquello.
Me queda claro que Fernando Bribiesca no conoce la ideología ni la declaración de principios del PRI, mucho menos la del Verde y quizá ni la del PANAL ¿y saben qué? Desafortunadamente eso poco importa en estos tiempos en donde estamos presenciando el asesinato de la ideología.
Twitter: @gomez_cortina







