Celaya Internacional.
DE PIEDRA A PAPEL
“Si no creemos en la libertad de expresión de aquellos que despreciamos, no creemos en ella en absoluto” Noam Chomsky
Últimamente dar alguna opinión o expresar algún pensamiento se ha vuelto una labor titánica, la sensibilidad y la intolerancia se han convertido en el sistema en el que funciona la convivencia entre los humanos.
El insulto y la difamación deben de ser prohibidas, en eso estamos de acuerdo, sin embargo muchas personas insultan a quien sea, no importa si los conocen o no, revisan perfiles en las redes sociales de aquellos que no piensan como ellos, obteniendo así datos de su “enemigo” para poder amedrentarlo, reportarlo, pero, eso no esta prohibido por las redes sociales, no, eso es libertad de expresión. La visión bizarra de la vida predomina, la idea del pensamiento supremacista y la infodemia a modo es el pan nuestro de cada día.
La inconformidad social, la falta de figuras políticas que puedan ser ejemplo a seguir pero sobretodo la enorme falta de información fidedigna en pleno siglo XXI, han sido las herramientas aprovechadas por algunos cuantos para sembrar discordia entre ciudadanos o entre humanos en general, porque no se trata de personas de un mismo origen étnico o cultural sino es un todos contra todos.
Esta infodemia tiene como principal origen, las propias oficinas de los gobiernos nacionales de varios países, porque son sus presidentes quienes emiten noticias falsas y fomentan el enfrentamiento entre sus ciudadanos, sin embargo también hacen lo mismo los partidos políticos de oposición a muchos gobiernos, que no proponen nada, solamente se remiten a memorias históricas o a descalificar todo lo que se hace si dar propuestas, la politización de las redes sociales y sobretodo la falta de un sentido común nos están llevando a censurar a aquellos que no piensan igual a nosotros, a reportar cuentas para bloquearlas, y todo, por opinar diferente.
Quiero dejar muy pero muy claro que no estoy incentivando a una especie de veto velado, que no existen dos puntos de opinión, porque entre el negro y el blanco existe una gran cantidad de matices, la irrazonable sensibilidad a la opinión política de una persona, repito, opinión política, no insulto ni desacreditación, es un derecho pero también una obligación como ciudadanos, hoy en día parece que los políticos (que más bien deben reconocerse como servidores públicos porque viven de lo que pagamos en impuestos, de ahí sale su salario), se han convertido en un tipo de reyezuelos absolutistas que tienen una piel tan frágil que parece estar hecha de papel y que no pueden soportar, ya no que se les reclame sino que se les pregunte por alguna situación incómoda para ellos, como nuestros empleados, deben dar respuesta y nosotros debemos preguntar y exigirla siempre y cuando sea dentro de los temas públicos o sea, aquellos que nos atañen como ciudadanos, lo que hacen con nuestro dinero, las decisiones que toman para nuestro beneficio (eso se supone), su accionar en la vida pública, eso es lo que debe importarnos.
Atrás quedaron aquellos políticos con piel de piedra, aquellos que resistían los embates políticos pero que daban respuestas, hoy solo quedan los de piel de papel, los que se ofenden por todo, los que piden a sus súbditos modernos que los defiendan a pesar de saber que no han dado resultado alguno, es verdad, los políticos son el reflejo de la sociedad en la que vivimos y ahora hay cada vez más intolerancia a la diferencia de opinión, de creencia, atrás van quedando el respeto, el logro de acuerdos y sobretodo la convivencia pacífica.
Hoy en día donde se ha buscado y promovido por parte de la sociedad reconocer las diferencias en preferencias de pareja, de alimento y de vida, es el ámbito político lo que nos está llevando a una inflexión en la convivencia, una ruptura dentro de las familias, originando con ello que nos reunamos solamente con aquellos que piensan como nosotros y eso está bien, pero la tolerancia, la empatía y la tan mencionada en protestas, resiliencia, debe darse entre aquellos que no pensamos igual, no entre los que sí lo hacen.
Fecha de publicación: 02/09/2020








