MORIA Y EL FUEGO

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Celaya Internacional



MORIA Y EL FUEGO

 

 

“No se debe restringir la migración (ilegal), pero sí debe dejar de alentarse”

Fernando Vivas

 

 

El fuego que acabo con el campo de refugiados en el campo de Moria, en Lesbos la isla griega, tal y como se había dicho desde un principio fue un incendio provocado, con una intención que bajo ninguna circunstancia puede catalogarse de entendible o de buena fe, el resultado ha sido de nuevo una tragedia humanitaria.

 

Moria al ser el Campo de Refugiados más grande de Grecia se vio rebasado desde hace dos años, la politización de la migración irregular y el fomento de la misma por parte de grupos de interés ha ocasionado un sobrecupo en los centros en los que debería protegerse a aquellos que huyen de las zonas de conflicto, pero estos campos o zonas no solo no dan protección sino que cada día colapsan más en su intento de ayudar y contener la migración ilegal. Mire querido lector, en Moria se habían detectado más de 40 casos positivos de COVID-19, y se tuvo que establecer una cuarentena para evitar nuevos brotes del virus, conllevando así el cierre temporal de los trámites para obtener el asilo o el estatuto de refugiado en cualquier país de la Unión Europea, lo que provoco un caos en la incertidumbre.

 

La migración es un derecho humano y claro está que quienes migran lo hacen por diferentes motivos, en el caso de quienes migran sin permiso para hacerlo, el económico es uno de los principales luego del de supervivencia, este último generalmente podemos clasificarlo entre quienes solicitarán el asilo o el estatuto de refugio. La pequeña pero a la vez enorme diferencia entre asilado y refugiado según los estatutos de ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados), es que el asilo se le otorga a una persona y el Estado receptor no tiene la obligación de justificar el por qué se le ha otorgado, en cuanto al refugiado, es una figura jurídica que va enfocada a un grupo de personas que huyen de la violencia, la persecución religiosa, ideológica, matrimonio forzado o victimas de violencia de género, o sea, es de carácter enteramente humanitario, y como dije, aquí el Estado receptor sí puede denegar el estatuto de refugiado a un grupo, todo depende de las pruebas que se presenten.

 

La pandemia mundial no ha hecho más que sacar a la luz las carencias administrativas que ya se tenían, convirtiendo la espera para hacer los trámites en verdaderas injusticias porque la situación precaria en la que vivían las personas en el campamento no debe repetirse ni ahí ni en ningún campo de refugiados en el mundo, pero tampoco podemos culpar a Europa por lo que sucedía en Moria, los delitos cometidos en esos campos por parte de muchos de los que ahí cohabitan. La visión realista de los sucesos nos llevara a ayudar a aquellos que más lo necesitan pero también a compartir responsabilidades, emigrar de una zona de conflicto o de ideología extremista es poner a todas luces a salvo la vida pero emigrar de países que reciben una enorme cantidad de dinero por parte de la Unión Europea, del FMI y del BM sin necesidad de justificar el destino del mismo, termina creando Estados parasitarios que reparten la ayuda monetaria entre los miembros de gobierno, que permiten leyes de explotación a su gente por parte de las grandes trasnacionales para así recibir ganancias por aceptar que inviertan en sus naciones o exploten los recursos naturales.

 

La migración siempre ha servido para hacer culturas más fuertes, para enriquecer a las naciones, pero ¿qué sucede cuando quienes migran llegan y se niegan a cumplir las leyes y con ello parte de la cultura del país de acogida? No pretendo hacer una apología de la discriminación ni la xenofobia, la corresponsabilidad en este tipo de migración es importante para dar una adecuada y humana solución a una situación que se ha convertido en un galimatías, sin intentar amparar el delito bajo el escudo de los derechos humanos.

 

Lógico sería cancelar el envío de dinero a países para que frenen la migración ilegal y la “ayuda” a los países expulsores para así seguir “ayudando” a gobiernos mezquinos que se enriquecen de forma grotesca y ayudar de forma directa y comprobable a quienes se encuentran a la penosa situación de abandonar su país. De momento en el nuevo campamento temporal muy cerca de donde se encontraba Moira, ya comienza a recibir a los afectados, algunos otros ya han sido enviados a Alemania que recibirá unos 1300, otros aun están en espera, España ya declaró la imposibilidad de ser receptor, porque cada semana llegan a sus costas un mínimo de 100 personas en busca de oportunidades y a quienes se les recibe en los centros especializados, Grecia y Portugal están en el mismo tenor, no perdamos por otro lado de vista la enorme cantidad de menores de edad que viajan solos, de momento ellos deberían ser la prioridad ya sea en reubicación o en retorno a sus países de origen. El problema jamás será la migración per se, sino lo que la origina y para los ciudadanos de los países receptores que son quienes con sus impuestos pagan las ayudas y manutenciones, el principal problema es la falta de interés por integrarse a la nación que los está acogiendo. Mal aconsejados y como diría Stelios Petsas, portavoz del gobierno griego, “Pensaron que si quemaban Moria, podrían salir sin ser detectados y enviados al continente. Eso no va a suceder”

 


Fecha de publicación: 23/09/2020

Rayo Esmeralda Patiño

Rayo Esmeralda Patiño Rosales, Licenciada en Relaciones Internacionales por la ULSAB/UNAM y Master en Derecho Internacional, Derechos Humanos y Cooperación Internacional por la Universidad de Santiago de Compostela en España.

Ha colaborado en varias publicaciones para medios impresos y electrónicos, soy coautora del libro "La Diplomacia Municipal en México. Cinco Estudios de Caso" publicado por la UNAM.

Profesora en el área internacional de la ULSAB y de la Escuela de Derecho de la ULM así como del Colegio Universitario Rosenbluth.

Conferencista del 2012 a la fecha en el marco de los congresos nacionales de la AMEI (Asociación Mexicana de Estudios Internacionales A.C.).

Autora de la columna "CELAYA INTERNACIONAL 

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