Las historias de espías son impresionantes, independientemente de si son ficción o realidad, y aquí en México tenemos una de las más increíbles e históricamente importantes, y fue real.
Era el año 1927, México se recuperaba de la sangrienta y mareante revolución; y Plutarco Elías Calles tomaba las riendas del caballo. Este polémico presidente tuvo que tomar ciertas políticas que afectaron los intereses de ciertas trasnacionales, específicamente del norte y esto no le gustó a Estados Unidos.

Estados Unidos ya guardaba cierto rencor a México por diferentes factores, principalmente ser el principal refugio de varios dictadores sudamericanos y por la reforma agraria que afecto a los terratenientes americanos que residían en nuestro país.
“el gobierno de México es verdaderamente bolchevique y trata de expandir las doctrinas comunistas no solo a los países vecinos de Centroamérica, sino a Sudamérica y parte sur de los Estados Unidos”.
—Secretario de Estado Frank Kellog, 1926
La historia ya sabe perfectamente lo que sucede cuando a Estados Unidos no le agrada un gobierno, especialmente cuando se le acusa de socialista; y los rumores de una invasión a México ya corrían por toda la Casa Blanca.
Esta contundente invasión que hubiese cambiado el rumbo de nuestra historia y la del mundo, fue evitada por una sola persona, la persona conocida como: 10-B.
De 10-B no se conoce nada más que este seudónimo, no sé sabe si era hombre o mujer, el color de su piel o el de su cabello, ni siquiera se sabe si era mexicano o no, pero en dos años de trabajo, escribió más de 300 documentos clasificados con cientos de planes de intervenciones militares y casi 7 mil memorándums con información clasificada y extremadamente valiosa.
Es en uno de estos memorándums, el 9 de febrero de 1927 donde 10-B informa sobre el plan verde y la ultimación de preparativos para una intervención militar a México.
Como era de esperarse, México estaba plagado de espías estadounidenses, quienes hicieron una rigurosa búsqueda de personal al sospechar que varios de sus documentos estaban siendo filtrados; pero nunca dieron con 10-B.
El comunicado enviado por 10-B llego a manos de Elías Calles, quien tomó una decisión extremadamente arriesgada.
«Los siguientes documentos fueron entregados a las autoridades mexicanas sin haber sido solicitados como gesto de buena voluntad los regresamos».
Este mensaje le fue enviado a Calvin Coolidge -el presidente estadounidense- con una copia de los documentos filtrados por nuestro protagonista.
Gracias a estas filtraciones y el astuto comunicado de Plutarco Elías Calles se comenzaron las negociaciones entre ambos países; Coolidge “generosamente” prometió no invadir nuestro país y Calles reveló el nombre de todos sus agentes con la condición de que los que estuvieran presos fueran liberados.
10-B envío su último reporte el 23 de Mayo de 1927 después de haber prevenido una invasión histórica y nunca se supo más de este enigmático personaje, desapareció de la historia sin nombre, edad o rostro.











