La figura materna es quizá el personaje más recurrente en el cine o en series, lo cual no es fortuito porque desde hace décadas se fomenta el modelo tradicional familiar, solo es de echarle un vistazo a mamás ya clásicas e imprescindibles como Morticia Adams, Lily Munster, Caroline Ingalls de la serie Los pioneros, Lois Wilkerson, Vilma Picapiedra, Nicole Waterson y Marge Simpson.
En cuanto al cine, se diversifica con infinidad de arquetipos, así que solo pondré de ejemplo a casos singulares; como la del embarazo no deseado pero responsable en Juno (Reitman, 2008); o la crianza de hijos sin importar el entorno en La habitación (Guiney, 2015) y que tal la protección de Sarah Connor en Terminator (Cameron). Y si hablamos de tenacidad y pundonoremocional, nadie supera a Mildred Hayes en Tres anuncios por un crimen. (McDonagh, 2017). Por supuesto, hay lucha de mamases, cada una desde en su óptica de crianza, según vemos en la excelente Corazones hambrientos(Costanzo, 2014).
También hay películas de madres antagónicas, ejemplificado en Yo, Tonya(Gillespie, 2017), con una mamá que denigra física y verbalmente a su hija. El tema de Psicosis de Hitchcock (1960) sobresale por el abuso emocional de la madre de Norman Bates para devenir en trastorno de personalidad múltiple. Situación similar con la mamá violenta y religiosa de Carrie (De Palma, 1976), y de manera amable, en la comedia negra Bota a mamá del tren, (De Vito, 1987) que refiere a una progenitora posesiva.
En lo que concierne al cine nacional, en la época de oro surgieron infinidad de películas dramáticas que ayudaron a enaltecer la figura materna con los resultados hasta hoy conocidos. De ahí surgieron Cuando los hijos se van, Los tres García, El Día de las madres y Corona de lágrimas; cintas protagonizadas por las reinas del lagrimeo Sara García y Libertad Lamarque.
Sin embargo, hay excepciones que marcan la pauta: Los olvidados, (Buñuel, 1950) una historia cruda y fría, como la mamá de Pedro, el adolescente protagonista. Más tarde, fue exhibida Los motivos de Luz, (Cazals, 1986) la historia basada en hechos reales con una madre encarcelada por un crimen familiar. Pero no todo es drama, Los polivoces nos legaron a la jefecitaprotectora y permisiva, pero desde la comicidad con ¡Ahí madre! (Baledón, 1970).
De protagonistas o antagonistas, las películas citadas nos remiten a felicitar y reconocer el trabajo diario a las figuras maternas presentes, a las que serán, las que no están físicamente y las que no pudieron ser.
Daniel Hernández Hernández en X: @Daniel_redacta








