Chac Mall

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Estos veraniegos días los aprovechamos, entre varias actividades, para visitar los centros comerciales debido a que concentran la mayor parte de las tiendas de autoservicio, además acudimos por distracción para ver en sus multisalas  los estrenos cinematográficos, aprovechar las llamadas ofertas de temporada, comerse un culposo pero sabroso combo hamburguesero o simplemente caminar entre tiendas degustando una bebida, helado o café con costo de cincuenta pesitos para arriba, eso sí; bien justificados por el entretenimiento momentáneo.

Hace poco recordé un chiste medio chafón el cual dicta: “México es el primer país consumista en la historia, porque veneraban a Chac Mall”. El chascarillo utiliza un juego de palabras aludiendo a la enigmática figura prehispánica, pero en términos prácticos, el territorio antiguo que ocupa nuestro país tuvo grandes mercados donde lo ofertado y demandado, no dista mucho del comercio actual y a las pruebas me remito o mejor dicho; a las pruebas me remiten los cronistas de la época.

El tianguis –mercado, en náhuatl- más conocido fue el de Tlatelolco, pudiendo reunir “sesenta mil gentes para intercambiar productos”, destacando los de alimentos porque antes y ahora, la panza es primero. En Tlatelolco se ofrecían cualquier cantidad de semillas, carne, animales vivos, frutas y legumbres, lo cual, exceptuando que se mueva el animalito, se siguen ofertando en los autoservicios. También existían los alimentos preparados “para llevar o para aquí”, como atole, pescado asado, tamales y tlacoyos, situación con diferente menú pero actualizado con la comida rápida.

Según Hernán Cortés, había espacios donde “lavan y rapan cabezas”, algo así como Flequitos y Sebastián. La vendimia de ropa, dependía y depende, claro está, del estrato social porque las prendas de mejores telas eran para la nobleza y, para el resto de la población, abundaba la venta de mantas burdas. De igual manera, Tiffany y Cartier tuvieron su antecedente Tlatelolca, debido a la joyería ofertada a la élite: privilegiados y desprotegidos, siempre han existido y las grandes culturas lo ejemplificaron en su comercio.

Los tianguis se caracterizan por ubicarse en las calles, siendo hasta hace dos décadas aproximadamente, los centros de comercio más importantes en barrios y colonias, esperando la población con ansias su instalación para adquirir los artículos más novedosos, lo que sigue ocurriendo, pero en menor escala por las opciones ofertadas en los denominados malls.

Surgido el primero en 1956 en Minneapolis, Estados Unidos  -obvious reasons se ideó como un espacio cerrado para reunir diversos comercios, debido a las condiciones gélidas de la ciudad durante varios meses que no permitían las compras y esparcimiento de sus habitantes, pero sobre todo por el auge de la economía que modificaba las ciudades estadounidenses: el mall nació impecable y nada ni nadie lo iba a detener.

Esta ola avallasadora llegó a nuestro país en 1969 con Plaza Universidad y Plaza Satélite en el sur y norte de la capital respectivamente, zonas que reflejaban la modernidad por sus  complejos habitacionales que conjuntaban parques, escuelas, diversos comercios y grandes avenidas, las cuales son hechas más  para el beneficio del vendedor que del consumidor, solo es cuestión de darle un vistazo a los bulevares y sus conexiones viales de nuestras ciudades para comprobarlo.

Algo similar ocurría con las calles de antaño, las cuales se estructuraban a la usanza europea para llegar a la plaza pública que concentraba el edificio gubernamental, iglesia, mercado y jardín principal para estar paseando a vuelta y vuelta, con la diferencia que los ahora llamados centros históricos dejaron de tener afluencia, pero con  la ventaja que sus edificios no serán derruidos, lo cual ocurre con los centros comerciales, proliferando y  sustituyéndose entre ellos, porque la caducidad es menos tolerante.

Las series y películas han sabido aprovechar el recuerdo y la nostalgia de los centros comerciales como escenarios de sus historias, sobre todo las basadas en los años ochenta, como lo podemos atestiguar en Wonder Woman 1984 (Jenkins, 2020) y Stranger Things, Season 3 (Duffer, 2019) reconociendo el trabajo de estas producciones que son aderezadas con soundtracks que captan magistralmente a diversas generaciones de espectadores.

Ante la inseguridad en la mayoría de las ciudades, son menos frecuentes las compras en mercados fijos y tianguis ambulantes, sustituidos por los centros comerciales -que tampoco se salvan de los robos: “Estimada clientela, no nos hacemos responsables de objetos…”- donde captan clientes desde el renuente que porta su camisa bordada en Chiapas para completar el outfit con pantalón Levi´s y/o tenis Adidas, hasta quien gusta adquirir sin meses ni intereses un confortable sillón EQ3 o mejor; acudir para tramitar documentos en sus pequeñas oficinas gubernamentales.

Chac Mool, tan antiguo y enigmático, sin conocer aún para qué fueron creadas las esculturas, aunque la teoría más cercana es que fungieron como altares de sacrificios. Quizás algo parecido suceda con su parodia Chac Mall, que no expone corazones, pero si carteras.

Es verano, el cuerpo y el bolsillo lo saben. Es tiempo de excursiones familiares a los centros comerciales, sustituyendo la mochila de acampar por las bolsas de lo adquirido o simplemente, acudir por entretenimiento, lo cual hará proximamente su servidor, quien desconoce si es un consumidor consumado, pero que quiere ver en una pantalla cinematográfica con su respectivo combo palomero Everything, everywhere all at once (Kwan, 2021). Ya les platico.

Que tengan felices compras.

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@daniel_redacta

Daniel Hernández Hernández


Nacido en el entonces Distrito Federal, de tránsito en Celaya, adoptado y radicado en la ciudad de Guanajuato.Licenciado en Historia por la Universidad de Guanajuato y actualmente laborando en la Casa de la Cultura Jurídica de la misma capital.El gusto por la lectura y la redacción, obtuvieron recompensa con la publicación de artículos en ediciones del Archivo del Estado de Guanajuato y el Congreso del Estado.Algunas de sus devociones son el cine, lo heterogéneo de  la música y las historias de la historia.